domingo, 1 de marzo de 2026

Salario mínimo vital: avanzar sí, pero sin saltos al vacío

Por: Jorge Iván Díez Vélez

Presidente Nacional

Confederación General del Trabajo

CGT Colombia

Democrática e Independiente


presidencia@cgtcolombia.com.co



Salario mínimo vital: avanzar sí, pero sin saltos al vacío 

La CGT Democrática e Independiente ha defendido históricamente la idea de un salario mínimo vital, capaz de garantizar una vida digna a los trabajadores y sus familias. Ese objetivo no está en discusión. Lo que sí debemos discutir con rigor, sin populismos y sin cálculos electorales es el camino para llegar a él. Porque las decisiones económicas no se toman con consignas, para llenar los titulares de prensa, sino con responsabilidad.

El incremento del 23,7% decretado por el Gobierno Nacional ha sido presentado como un avance histórico. Sin embargo, cuando un ajuste de esta magnitud se adopta sin una estrategia paralela de control de precios, desindexación, fortalecimiento empresarial, disminución de cargas tributarias, productividad y formalización, termina produciendo efectos contrarios a los que se busca. La realidad es que el salario mínimo no opera en el vacío: es un indexador transversal que impacta alimentos, peajes, transporte, multas, copagos, Vivienda de interés social VIS, independientemente de que los ingresos de la mayoría de colombianos no crezcan al mismo ritmo.

Las consecuencias son evidentes. Para los trabajadores formales, especialmente aquellos vinculados a micro y pequeñas empresas, el aumento abrupto del costo laboral pone en riesgo la estabilidad del empleo: limita nuevas contrataciones, puede incentivar la tercerización y aumenta los niveles de informalidad. Es importante señalar que el incremento del 23,7% solo beneficia a 2,4 millones de trabajadores, muchos de los cuales hoy enfrentan el riesgo real de perder su empleo. Mientras que entre 2024 y 2025 el salario mínimo impactó a 3,6 millones de trabajadores, para 2026 la cobertura cae a 2,4 millones. ¿Dónde quedaron ese millón de trabajadores que ya no aparecen en las estadísticas formales? Muy probablemente migraron a la informalidad, al trabajo por cuenta propia o a pequeños emprendimientos. Si esta tendencia continúa, el salario mínimo de 2027 podría terminar beneficiando apenas a 1,4 millones de trabajadores.

Para los informales: 13,5 millones de colombianos, que no reciben el incremento, la situación es peor: asumen todos los efectos inflacionarios sin ver un peso adicional en sus bolsillos. Para los pensionados, que ajustan por IPC y no por salario mínimo, el golpe al costo de vida reduce su ingreso real. Y para las entidades públicas, el desbalance entre costos indexados y presupuestos congelados reduce la capacidad de mejorar salarios y plantas de empleo, prueba de ello es que los trabajadores del sector publico solo obtuvieron un incremento de salarios de tan solo el 7%, perdiendo en promedio 16 puntos porcentuales en el poder adquisitivo de sus salarios. 

El país necesita un salario mínimo vital, pero no un salto sin paracaídas. Requiere una transición gradual, ordenada y técnica, basada en una fórmula que combine inflación real de los hogares de bajos ingresos, inflación causada e inflación esperada, productividad laboral y desindexación progresiva de precios y tarifas. Esa ruta debe complementarse con alivios a las mipymes, una reducción del impuesto de renta, incentivos a la formalización y un pacto nacional de productividad por sectores. Solo así el aumento salarial se traducirá en bienestar real y sostenible, y no en inflación, desempleo o mayor desigualdad.

Los trabajadores no necesitan anuncios estridentes, sino políticas responsables que les garanticen empleo estable, ingresos crecientes y una economía que realmente les funcione. Las empresas, por su parte, no pueden ser tratadas como un actor secundario: sin su sostenibilidad no hay empleo, y sin empleo no hay salario mínimo vital posible. 

Adicionalmente, los sectores sindicales del país también resultaron perjudicados con el aumento del salario mínimo del 23,7%. Es importante recordar que la gran mayoría de los sindicatos del sector público y privado no alcanzaron este porcentaje en sus negociaciones: la mayoría cerró acuerdos del 7%, algunos pocos en el sector privado llegaron a cifras de dos dígitos, casi todos con incrementos de un digito y solo casos marginales lograron acercarse al 23%. En promedio, esto representa una pérdida de alrededor de 15 puntos porcentuales en su poder adquisitivo.

A esta situación se suma la presión creciente de los afiliados, que ahora exigen iniciar nuevos procesos de negociación colectiva buscando un incremento del 23%, mientras los empresarios ofrecen únicamente el 5,1% correspondiente a la inflación. Se abre así una brecha difícil de cerrar: los sindicatos enfrentan el riesgo de ser vistos como ineficaces si no logran ese incremento, y los empresarios serán señalados como egoístas si no lo conceden. Estos son los efectos del populismo, que prioriza los titulares de prensa por encima de las consecuencias reales para trabajadores formales e informales, empleadores, pensionados y el conjunto de la sociedad. 

Desde la CGT Democrática e Independiente reafirmamos nuestra postura: sí al salario mínimo vital, pero con brújula técnica, gradualidad, responsabilidad fiscal y laboral. Un país no se construye con atajos; se construye con acuerdos, con datos, con rigor y con visión de largo plazo. Esa debe ser la ruta. Y en ella estaremos.



Por: Jorge Iván Díez Vélez

Presidente Nacional

Confederación General del Trabajo

CGT Colombia

Democrática e Independiente



viernes, 13 de febrero de 2026

Cuando la solidaridad del pueblo supera las fallas del Estado

  

Por: Jorge Iván Díez Vélez

Presidente CGT Independiente y Democrática 

presidencia@cgtcolombia.com.co







Cuando la solidaridad del pueblo supera las fallas del Estado 

Desde la Presidencia de la CGT Democrática e Independiente hemos recorrido durante décadas el país laboral, social y humano que construyen millones de trabajadores colombianos. Por eso, cuando la tragedia golpea regiones como Urabá, el Bajo Cauca Antioqueño, Córdoba, Chocó, Montería, Cundinamarca y tantas otras, no hablamos desde la distancia: hablamos desde el compromiso histórico con quienes hoy sufren el impacto devastador de las lluvias, las inundaciones y la pérdida de sus medios de vida. Lo que ocurre en estas regiones es más que un fenómeno climático. Es un drama humano. Familias enteras han perdido sus casas, sus cultivos, sus empleos y la tranquilidad cotidiana que todos merecemos. Y frente a ese dolor, lo primero que emerge, como siempre, es la solidaridad del pueblo colombiano. A través de la Corporación Presentes, de la cual la CGT Antioquia es socia fundadora, y del apoyo de organizaciones como la Cruz Roja, hemos convocado a nuestras federaciones, sindicatos y ciudadanía en general a movilizar donaciones y esfuerzos inmediatos para atender a quienes hoy pasan hambre, frío y angustia. 

Pero también debemos decirlo con claridad: la magnitud del desastre no puede entenderse sin reconocer la profunda crisis institucional que ha acompañado la gestión del riesgo en el país. Los recursos destinados para prevenir precisamente estas tragedias debieron proteger vidas y territorios; sin embargo, terminaron desviados o comprometidos por prácticas que desde esta Presidencia consideramos inaceptables y contrarias al interés nacional. No se corrige un error señalando culpables. No se soluciona una emergencia trasladando responsabilidades entre entidades. El país necesita una gestión del riesgo seria, profesional y blindada contra la corrupción, porque de ella depende que futuras tragedias naturales no se transformen en tragedias sociales evitables. 

Mientras tanto, a quienes hoy lo han perdido todo no les interesan los debates técnico-jurídicos, ni las pugnas de poder, ni el ruido político que tanto desgaste causa. Ellos solo quieren recuperar lo esencial: - volver a su hogar, - retornar al trabajo, - garantizar el sustento diario, - enviar a sus hijos al colegio, - reconstruir una vida que les fue interrumpida por la fuerza de la naturaleza y la fragilidad del Estado. Por eso, desde la Presidencia de la CGT hacemos dos llamados: 1. Un llamado firme a la responsabilidad pública. Es urgente depurar, investigar y corregir las fallas estructurales en la gestión del riesgo, para que los recursos destinados a proteger a la población lleguen realmente a quienes los necesitan. El país no puede seguir pagando las consecuencias de la falta de control, vigilancia y planificación. 2. Un llamado profundo a la solidaridad ciudadana. Porque mientras la institucionalidad se repara, la ayuda inmediata depende de nosotros: de los trabajadores, los sindicatos, las organizaciones sociales, los colombianos que siempre han respondido con generosidad cuando el dolor ajeno toca la puerta. 

Hoy, más que nunca, debemos unirnos sin distinción. Debemos estar del lado de quienes pasan “horribles noches”, quienes no tienen tiempo para discusiones políticas porque están intentando salvar lo más importante: su dignidad y su futuro. La CGT reafirma su compromiso con la defensa de los colombianos, especialmente los más vulnerables. Seguiremos denunciando lo que afecta al país, pero también seguiremos actuando, movilizando y convocando a la fraternidad nacional. Porque la solidaridad es un principio que no depende del Estado: depende del corazón. Hoy, Colombia necesita que ese corazón lata más fuerte que nunca. Donemos de corazón. 


Por: Jorge Iván Díez Vélez

Presidente CGT Independiente y Democrática 

presidencia@cgtcolombia.com.co



sábado, 17 de enero de 2026

La salud en crisis: cuando la ideología reemplaza la gestión y se afecta a usuarios y a los trabajadores del sector.

 

Por: Jorge Iván Díez Vélez

Presidente CGT Independiente y Democrática 

presidencia@cgtcolombia.com.co







La salud en crisis: cuando la ideología reemplaza la gestión y se afecta a usuarios y a los trabajadores del sector.

El gobierno nacional no solo ha debilitado gravemente la capacidad operativa del sistema de salud colombiano; también decidió intervenir a las principales EPS sin garantizar soluciones reales, técnicas ni sostenibles. Lejos de corregir los problemas estructurales, estas intervenciones han profundizado el deterioro del sistema y hoy tienen a millones de colombianos pagando las consecuencias.

La situación de la NUEVA EPS es quizás el ejemplo más preocupante. Como la EPS con mayor número de afiliados del país, su intervención debió ser un ejercicio de saneamiento financiero y administrativo riguroso. Sin embargo, lo que hoy se observa es un deterioro acelerado: retrasos sistemáticos en los pagos a la red pública y privada, suspensión de servicios, desabastecimiento de medicamentos y una atención cada vez más precaria para millones de usuarios que ven vulnerado su derecho fundamental a la salud.

Pero si la afectación a los pacientes ya es grave, lo que ocurre con los trabajadores y trabajadoras de la salud resulta inaceptable. En departamentos como Antioquia, Valle del Cauca, Chocó, la Costa Caribe y muchas otras regiones del país, a la gran mayoría de quienes sostienen el sistema —médicos, enfermeras, auxiliares, personal administrativo, comercial y de apoyo— se les adeudan varios meses de salario. En el caso de la Nueva Eps, para seguir con el ejemplo, los trabajadores salen a vacaciones sin plata, regresan a las labores y aun no les cancelan, mientras siguen ingresando personas a altos cargos, con altos salarios, recomendados por los amigotes. Hoy los trabajadores del sistema de salud, laboran sin certezas, sin estabilidad y, en muchos casos, sin ingresos oportunos, mientras continúan atendiendo emergencias y salvando vidas en medio de la precariedad.

Frente a esta realidad, el Ministerio de Salud ha optado por el camino equivocado: el del discurso ideologizado y la retórica política. Se habla de reformas estructurales, de cambios de modelo y de transformaciones profundas, pero no se adoptan medidas concretas que garanticen liquidez inmediata, con una UPC competitiva; respeto por los derechos laborales ni una gestión técnica responsable del sistema. Gobernar la salud pública desde la narrativa y los sesgos ideológicos y no desde la administración eficiente, ha demostrado ser una fórmula peligrosa.

La crisis del sistema de salud no se resuelve debilitando a las EPS sin planes claros, ni trasladando el caos financiero a hospitales, clínicas y trabajadores. Tampoco se soluciona ignorando la angustia de millones de usuarios que hoy enfrentan demoras, negaciones y barreras para acceder a servicios básicos. La salud no puede ser el laboratorio de una disputa ideológica ni el escenario para improvisaciones costosas.

Desde la Confederación General del Trabajo – CGT Colombia, Democrática e independiente, levantamos la voz con responsabilidad y firmeza. El país necesita soluciones ya: recursos reales, pagos oportunos, respeto laboral y una gestión técnica seria que priorice a las personas por encima de los discursos. La salud y sus trabajadores no necesitan más promesas. Necesitan hechos.


Por: Jorge Iván Díez Vélez

Presidente CGT Independiente y Democrática 

presidencia@cgtcolombia.com.co


jueves, 8 de enero de 2026

Colombia necesita menos fanatismo, más responsabilidad y diálogo

 

Por: Jorge Iván Díez Vélez

Presidente CGT Independiente y Democrática 

presidencia@cgtcolombia.com.co









Desde la CGT Colombia celebramos la posibilidad de un encuentro entre los presidentes de Estados Unidos y Colombia. Las relaciones internacionales y el manejo de las diferencias deben darse siempre por la vía diplomática, con responsabilidad y altura de Estado, no a través del discurso del micrófono, las emociones desbordadas de las redes sociales ni el sesgo ideológico con el que, en ocasiones, se convoca a la plaza pública.

La diplomacia existe precisamente para gestionar desacuerdos, construir consensos y proteger los intereses nacionales. Convertir la política exterior en espectáculo, o en tribuna para exacerbar odios ideológicos, no solo debilita al Estado, sino que empobrece el debate democrático.

Los sesgados ideológicos deben aprender a no estigmatizar ni señalar como “fascistas” o “ultraderechistas” a quienes dialogan o se reúnen con sectores que no son de izquierda. El diálogo con quien piensa distinto no es traición, es democracia. El presidente @petrogustavo se reunirá con el presidente de derecha de los Estados Unidos, @realDonaldTrump, y eso está bien cuando se hace por el bien de Colombia. Por esa misma razón, muchos celebraron, se mostraron felices y manifestaron su júbilo en la plaza pública.

Aprendan a no tener sesgos ideológicos y políticos, esta es la puerta de entrada al sectarismo y extremos, cuando estos se convierten en estigmatización política, en señalamiento y, peor aún, en justificación de la eliminación política o física del contradictor, constituyen una profunda equivocación. Esa lógica ha causado demasiado dolor en nuestra historia y atenta directamente contra el valor más esencial de cualquier sociedad democrática: la dignidad humana.

Colombia necesita menos fanatismo y más responsabilidad; menos insultos y más diálogo; menos extremos y más democracia.




Por: Jorge Iván Díez Vélez

Presidente CGT Independiente y Democrática 

presidencia@cgtcolombia.com.co

lunes, 29 de diciembre de 2025

Posición de la CGT Democrática e independiente con relación al SMLV2026

 

Por: Jorge Iván Díez Vélez

Presidente CGT Independiente y Democrática 

presidencia@cgtcolombia.com.co





Posición de la CGT Democrática e independiente con relación al SMLV2026

La CGT considera que un incremento tan desbordado afectará el costo de vida para los trabajos, pensionados y clase media para el 2026, también perjudica a los 13.5 millones de trabajadores que se encuentran en la informalidad a los pensionados que tendrán un incremento del IPC y a las empresas pequeñas y medianas que por los altos costos podrían despedir trabajadores.


Por: Jorge Iván Díez Vélez

Presidente CGT Independiente y Democrática 

presidencia@cgtcolombia.com.co




lunes, 15 de diciembre de 2025

LA ÉTICA SINDICAL Y LA NEGOCIACIÓN DEL SALARIO MÍNIMO LEGAL PARA EL AÑO 2026, FRENTE A LA INSTRUMENTALIZACIÓN POLÍTICA Y LOS POSIBLES CONFLICTOS DE INTERÉS.

 

Por: Jorge Iván Díez Vélez

Presidente CGT Independiente y Democrática 

presidencia@cgtcolombia.com.co




LA ÉTICA SINDICAL Y LA NEGOCIACIÓN DEL SALARIO MÍNIMO LEGAL PARA EL AÑO 2026, FRENTE A LA INSTRUMENTALIZACIÓN POLÍTICA Y LOS POSIBLES CONFLICTOS DE INTERÉS.


En Colombia, la mesa de concertación del salario mínimo debería ser un espacio técnico, transparente y orientado al bienestar colectivo. Sin embargo, lo que estamos presenciando en la antesala de la negociación para el año 2026, en las sesiones, en medios de comunicación y en redes sociales, dista mucho de ese ideal. Hoy, algunos dirigentes sindicales han convertido este escenario en una plataforma para sus aspiraciones políticas, sacrificando la credibilidad del movimiento de los trabajadores, para llevarla al altar de la conveniencia personal.

Es el caso del presidente de la CUT Nacional, quien, en una abierta instrumentalización de sus afiliados, pretende conseguir votos para una curul en el Senado. Utilizar el salario mínimo como herramienta de manipulación electoral no solo es antiético, sino que erosiona la confianza de los trabajadores en sus representantes. Una vocería sindical que nadie le otorgó no puede convertirse en un trampolín político, menos aún cuando se recurre al chantaje a los empresarios con el beneplácito del Gobierno Nacional, que parece más un jefe político de los sindicalistas del comité de aplausos, que un garante de equilibrio. El aparato productivo del país, los gremios y los trabajadores no podemos seguir sometidos a la irresponsabilidad de algunos líderes sindicales que los están utilizando para poner en jaque a las empresas y, con ello, al desarrollo de Colombia.

La negociación del salario mínimo exige dirigentes probos, íntegros y, sobre todo, libres de conflictos de interés. No es aceptable que quienes se sientan en la mesa tengan contratos con entidades gubernamentales, o que otros guarden silencio por dadivas. Esta práctica degrada la esencia del sindicalismo y convierte la concertación en una obra teatral de bajo nivel.

Los empresarios que participan en la Comisión Permanente no deberían seguir legitimando un espectáculo que desvirtúa el propósito de la concertación. El salario mínimo no es un botín político; es el sustento de dos millones cuatrocientos ocho mil trabajadores y, por ello, debe ser tratado con la seriedad que merece. Además, once millones de personas ganan menos del salario mínimo, lo que significa que la brecha entre quienes devengan el mínimo legal y los no asalariados que están en la informalidad, cada año se hace más amplia. Son consideraciones técnicas que deben tenerse en cuenta, de acuerdo con las estadísticas recientemente arrojadas por el DANE, lo que hace más rigurosa la negociación del salario mínimo legal. La misma no puede seguir dándose como un espectáculo nefasto alrededor de los egos y los objetivos personales de quienes pretenden obtener una curul en el Senado y quienes tienen intereses burocráticos y económicos con este gobierno.

Por ello, la CGT Democrática e Independiente rechaza de manera categórica estas prácticas que atentan contra la transparencia y la ética sindical. La independencia frente a intereses políticos no es opcional: es la base para garantizar que la voz de los trabajadores sea auténtica, independiente y no un eco de ambiciones personales, instrumentalizando indeseablemente a los trabajadores como bandera política y socavando el interés colectivo que debe ser el verdadero propósito del sindicalismo.




Por: Jorge Iván Díez Vélez

Presidente CGT Independiente y Democrática 

presidencia@cgtcolombia.com.co

miércoles, 3 de diciembre de 2025

ROMPER EL CICLO: COLOMBIA NO MERECE REPETIR LA HISTORIA


Por: Jorge Iván Díez Vélez

Presidente CGT Independiente y Democrática 

presidencia@cgtcolombia.com.co





ROMPER EL CICLO: COLOMBIA NO MERECE REPETIR LA HISTORIA


Decir que el país va mal no es una exageración ni una postura política: es una constatación que se siente en las calles, en la economía familiar, en los indicadores sociales y en el ánimo colectivo. Pero reconocerlo no implica, en absoluto, absolver a los gobiernos que nos precedieron. Colombia no llegó hasta aquí por obra de un solo gobierno; llegó por la acumulación de errores, omisiones y promesas incumplidas que atraviesan varias administraciones.

Que este gobierno haya llegado al poder no es una anomalía histórica: es la consecuencia natural de los pobres resultados de quienes gobernaron antes. La pobreza persistente, la inequidad que parece enquistada, la informalidad que ahoga a millones, el desempleo que se niega a ceder y una inversión social insuficiente son problemas que no nacieron ayer. Son deudas estructurales que gobiernos anteriores no atendieron y que el actual tampoco ha logrado corregir, pese a su narrativa de cambio.

En 2026 tendremos una nueva oportunidad de rectificar el rumbo. Sin embargo, quien aspire a gobernar a Colombia debe partir de una verdad incómoda: si este gobierno lo hizo mal, los anteriores tampoco lo hicieron bien. Seguir gobernando con parches, improvisaciones o promesas grandilocuentes no resolverá los desafíos profundos del país. Colombia necesita una visión de largo plazo, decisiones técnicas, sentido de Estado y una reforma estructural que deje de pensar en ciclos electorales y empiece a pensar en generaciones.

El peor error que podemos cometer es repetir el círculo vicioso que se activa cada cuatro años. Saltamos de un extremo al otro, avivamos odios, nos sumergimos en la polarización, caemos en los cantos de sirena del populismo y seguimos eligiendo caudillos que se presentan como salvadores, pero que terminan acumulando una nueva capa de frustración colectiva. Entre promesas de refundación y discursos de redención, se desvanece la Colombia real: la Colombia trabajadora, emprendedora, resiliente y profundamente decente, que siempre termina pagando las consecuencias de los desvaríos políticos.

Si queremos que 2026 sea un nuevo comienzo y no una nueva decepción, debemos exigir más, pensar mejor y votar con la mirada puesta en el futuro, no en la rabia del presente. Colombia no merece otro ciclo fallido. Merece, por fin, un proyecto de país que esté a la altura de su gente.



Por: Jorge Iván Díez Vélez

Presidente CGT Independiente y Democrática 

presidencia@cgtcolombia.com.co

jueves, 23 de octubre de 2025

CGT RECHAZÓ DECRETO QUE PONE EN RIESGO 8.000 EMPLEOS DEL SECTOR DE LA CONFECCIÓN



Por: Jorge Iván Díez Vélez

Presidente CGT Independiente y Democrática 

presidencia@cgtcolombia.com.co









La República destacó la posición de la Confederación General del Trabajo (CGT) frente al decreto que podría afectar la estabilidad de más de 8.000 trabajadores del sector textil, resaltando la preocupación del sindicalismo por la protección del empleo formal y la industria nacional.

Esta columna analiza el tratamiento que los medios económicos otorgan a las voces sindicales, en especial cuando éstas defienden los derechos laborales frente a medidas que impactan directamente el tejido productivo colombiano.


Desde la CGT reconocemos el valor del cubrimiento informativo de La República, reafirmamos que la defensa del trabajo es una prioiridad nacional, es un imperativo constitucional y social, enmarcado en los principios del artículo 25 de la Constitución Política, el Convenio 122 de la OIT sobre política de empleo y el artículo 1° del Código Sustantivo del Trabajo, que consagra el trabajo como base de la justicia social.

nuestra comunicación la puede consultar en:  




Nota en el diario La Republica

Por: Santiago Rodríguez Morales


Nota en el díario la republica


"La crisis de las hilanderías nacionales se debe a la competencia desleal de las importaciones asiáticas, según se puede leer en la carta"

 La Confederación General del Trabajo Democrática e Independiente, a través de un documento, presentaron sus observaciones al proyecto de decreto del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo y el Ministerio de Hacienda y Crédito Público sobre la eliminación del arancel a los hilos que se fabrican en Colombia.

Jorge Iván Diez, presidente de la Confederación General del Trabajo, CGT, en representación de de los trabajadores afiliados a la organización sindical Sindelhato Fabricato, advirtió acerca de la destrucción del empleo en el país, contemplando el riesgo de más de 8.000 empleos directos y formales, teniendo en cuenta que serían sustituidos por importaciones de Asia.

Destacó la importancia del sector para las mujeres debido a alto porcentaje de generación de empleo y aseguró que "con esta decisión del Gobierno Nacional ellas verán cerradas las oportunidades de empleo formal en sus territorios".

La crisis de las hilanderías nacionales se debe a la competencia desleal de las importaciones asiáticas, según se puede leer en la carta. Los hilos ingresan a precios bajos gracias a subsidios y ayudas internas de sus países de origen, distorsionando el mercado internacional.

"La central obrera argumentó que los confeccionistas han optado masivamente por proveedores asiáticos debido a sus precios artificialmente bajos. Sin embargo, eliminar el arancel del 10% sobre el hilo se traduce en apenas un 1,5% de incidencia en el costo final de la prenda", añadieron en el documento.

Diez Vélez mencionó que se debe prestar más atención a la evasión de impuestos y aranceles vía plataformas como Temu y Shein, lo que les ahorra alrededor de 60% en cargas tributarias. "Esa distorsión es la verdadera causa de la crisis que enfrentan hoy las confecciones colombianas", complementó.

Por último, señaló que la eliminación del arancel a los hilos nacionales destruye las empresas que han invertido en Colombia y generan empleo formal y sólo favorecerá a grandes compañías que no han querido invertir en el país. "Gracias a esta medida, tampoco pagarán impuestos ni generarán nuevos empleos, pero si aumentarán sus utilidades significativamente”, concluyó Diez.


viernes, 17 de octubre de 2025

INVITACIÓN PARA CUIDAR A NUESTRA CAJA DE COMPENSACIÓN

Columna de opinión




Por: Jorge Iván Díez Vélez

Presidente CGT Independiente y Democrática 

presidenciacgt1@gmail.com

EN COMFAMA NO HAY UN CONGRESO DE BRUJERIA, NI EVOCACIÓN A RITUALES SATANICOS. LA MALINTERPRETACIÓN SESGADA DESDE LO RELIGIOSO ES EQUIVOCADA.


La CGT Democrática e Independiente expresa su respaldo a Comfama, una Caja de Compensación Familiar diversa, plural, incluyente y respetuosa de los credos, razas y culturas. Comfama ha sido y seguirá siendo preponderante en la vida de los antioqueños y de todos los colombianos, unida al progreso de la sociedad y al bienestar de los trabajadores, las familias, las empresas y las regiones. Su labor se refleja en la promoción de la salud mental, la educación, la recreación, la vivienda y los buenos hábitos de vida.

 

Como institución comprometida con el Estado Social de Derecho, la Constitución Política y los valores del subsidio familiar, Comfama encarna los principios de respeto, equidad y servicio que fortalecen la convivencia y la unidad social.

 

La CGT Democrática e Independiente respalda plenamente el propósito superior de Comfama y su evento cultural y diverso, que reflejan su compromiso con la inclusión, la educación, la cultura y el bienestar colectivo. Asimismo, la CGT respalda el encuentro denominado “Brujería”, porque considera que no atenta contra la espiritualidad, sino que, por el contrario,  fortalece y promueve el respeto a la libertad de cultos y creencias, en armonía con lo establecido en la Constitución Política de Colombia.

 

Es importante aclarar que Comfama no apoya la brujería como creencia o culto satánico. Comfama no realiza sacrificios rituales ni promueve prácticas contrarias a la fe o a los valores familiares. Por el contrario, propende por la reunificación familiar, respeta las creencias de las familias y reconoce en este encuentro una expresión cultural y simbólica, enmarcada en el respeto por la diversidad, la educación, la inclusión y la libre expresión artística. Estos espacios representan una oportunidad para el diálogo cultural, el pensamiento crítico y la convivencia pacífica entre distintas visiones del mundo, reafirmando el papel de Comfama como promotora de la diversidad y la armonía social.

 

Como CGT, queremos expresar que no consideramos que la postura del director de Comfama sea contraria a los valores familiares ni al bienestar de la sociedad colombiana. Por el contrario, entendemos que el evento “Brujería” se enmarca en un esfuerzo por el bienestar de la comunidad antioqueña y el beneficio de toda la sociedad colombiana, promoviendo la reunificación familiar y el respeto por la diversidad cultural y de creencias.

 

Es fundamental que la sociedad antioqueña comprenda la importancia de la inclusión y la integración, reconociendo que la familia es el pilar esencial de nuestra sociedad. En este sentido, enfatizamos la necesidad de garantizar el bienestar y el disfrute de los niños en un entorno seguro, cordial y familiar, priorizando siempre la protección y el goce de los más pequeños.

 

Asimismo, reiteramos que el evento “Brujería” no implica rituales satánicos ni sacrificios. Por el contrario, promueve un profundo respeto por la diversidad, la cultura y los credos, fomentando la convivencia armónica y el diálogo intercultural.

 

En este sentido, la CGT Democrática e Independiente respalda plenamente este evento, reconociendo su contribución al bienestar colectivo, la educación, la cultura y la unidad social.

Hago una invitación para cuidar a Comfama, quererla y apoyarla, al ser una institución puente que propende por el bienestar de los trabajadores, las empresas y las familias Antioqueñas.

 

Por: Jorge Iván Díez Vélez

Presidente CGT Independiente y Democrática 



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lunes, 8 de septiembre de 2025

LEY DE FINANCIAMIENTO: UNA REFORMA TRIBUTARIA CARGADA DE IMPUESTOS DIRECTOS E INDIRECTOS PARA TODOS LOS COLOMBIANOS.

Columna de opinión

Por: Jorge Iván Díez Vélez

Presidente CGT Independiente y Democrática 

presidenciacgt1@gmail.com




LEY DE FINANCIAMIENTO: UNA REFORMA TRIBUTARIA CARGADA DE IMPUESTOS DIRECTOS E INDIRECTOS PARA TODOS LOS COLOMBIANOS.


El proyecto de ley de financiamiento presentado por el gobierno nacional es realmente inaceptable y está cargado de impuestos para la clase media, incluidos los trabajadores. Pretender el recaudo de 26,3 billones de pesos, es completamente absurdo, esta cifra se convierte en la más alta de la historia del país en reforma alguna propuesta, por todos los gobiernos.

La iniciativa bien puede denominarse como una reforma tributaria, cargada de impuestos directos e indirectos que afectan a todos los colombianos. Veamos: el IVA para los combustibles, Gasolina y ACPM, toca directamente a la clase media, encarece el transporte de carga y por consecuencia sube el precio de los alimentos, afectando a la totalidad de los hogares por la afectación a la canasta básica familiar, esto último también lo convierte en un impuesto indirecto.

El IVA del 19% a servicios culturales y deportivos, va en contravía del desarrollo humano integral, dificultaría el acceso familiar a espacios de cultura, recreación, deporte y algo trascendental en la vida de cada ser humano, el disfrute del ocio. Es enviar un mensaje equivocado a la clase media y sectores populares, que si acceden a eventos que superen los $500.00 pesos, harían parte de los privilegios de los ricos, visión sesgada y completamente errónea.

Pretender un IVA del 19% al pago de administración en unidades residenciales, se convertiría en un impacto a los hogares que tienen un apartamento, viven en comunidad y comparten usos, esto es un impuesto indirecto que afecta la economía de los hogares y resta ingresos para adquirir, la canasta básica familiar.

Proponer un IVA del 19% a consumos digitales como Netflix y Amazon, es bloquear el acceso de los sectores populares, bajos en ingresos a entretenimiento familiar. Así mismo grabar con impuestos los licores, entre ellos el más popular de todos, las cervezas, es meterle la mano al bolsillo a todos colombianos. Ocurre igual con compras mayores a 200 dólares, afecta a los trabajadores y a la clase media.

La afectación a los Trabajadores no se hace esperar, con salarios bajos y medios-bajos, menos de 5 y 6 millones mes, no tributan renta, pero sí sufren por el aumento en el costo de vida, a causa de los impuestos directos e indirectos, por consecuencia de esta reforma tributaria. En general todos los trabajadores formalizados del país, incluidos los del salario mínimo y quienes se encuentren en la informalidad, sufrirán las negativas consecuencias de una reforma tributaria, al tener la misma, impuestos directos e indirectos, que aumentan el costo de vida y su canasta básica de alimentos. 

La Clase media profesional que tenga salarios entre 8 y 12 millones mes, sí tienen un aumento directo en el impuesto de renta, 29% vs 28% y menos deducciones. Los altos ingresos mayores a 12 millones mes, mantienen sus tarifas, pero también pierden deducciones, así que su carga neta sube.

En otras palabras, el impacto directo recae en la clase media asalariada y profesional, mientras que los trabajadores de ingresos bajos lo sienten de forma indirecta en su poder adquisitivo. Ninguno de estos trabajadores con sus salarios, pertenece a la clase alta, ni pueden ser denominados como ricos o megáricos. 

Debemos rechazar de manera categórica este proyecto de ley, que no solo incrementa la carga tributaria de los trabajadores, sino que también profundiza las desigualdades sociales y económicas en el país.

Solo resta pedirle al Congreso de la República, en un acto de independencia y autonomia, el hundimiento de esta iniciativa, por ser regresiva, inequitativa y lesiva, para todos los colombianos.


 

Por: Jorge Iván Díez Vélez

Presidente CGT Independiente y Democrática 



presidenciacgt1@gmail.com  

martes, 26 de agosto de 2025

CONVERSACIONES CON PROPÓSITO: UNA INVITACIÓN A LOS EMPRESARIOS

 Columna de opinión


Por: Jorge Iván Díez Vélez

Presidente CGT Independiente y Democrática 

presidenciacgt1@gmail.com



CONVERSACIONES CON PROPÓSITO: UNA INVITACIÓN A LOS EMPRESARIOS

Colombia enfrenta hoy enormes desafíos en materia económica, política, laboral y social. La informalidad alcanza al 57% de la población ocupada, una cifra que no nos puede dejar tranquilos ni hacernos pensar que las cosas marchan bien. Cada día se debilita más el acceso a la seguridad social, la productividad y el bienestar colectivo.

En este contexto, desde la CGT Colombia Democrática e Independiente creemos que es momento de construir sobre la base de conversaciones con propósito, abiertas, sinceras y responsables.

Invitamos a los empresarios de todos los sectores a que, junto con los trabajadores y sus organizaciones, demos el paso hacia la creación de propuestas conjuntas, a ser conversadas con los candidatos presidenciales para el año 2026, que permitan:

  • Reducir la alta informalidad laboral con fórmulas que garanticen el acceso a la seguridad social integral. El gran reto para el país formalizado es que los trabajadores informales puedan pagar salud, pensiones, riesgos laborales y caja de compensación. Hoy tenemos la obligación ética y moral —trabajadores formales, sindicatos, empresarios, gremios económicos y gobiernos— de generar propuestas alrededor de soluciones concretas a corto, mediano y largo plazo, que permitan el tránsito real de la informalidad a la formalidad social. La formalización no se decreta: se construye con acciones concretas y con la unidad de todos los actores.
  • Aportar al tejido social mediante políticas empresariales y sindicales que fortalezcan la confianza ciudadana.
  • Consolidar una agenda común que priorice el desarrollo económico con justicia social, cerrando las brechas históricas de inequidad que han sido caldo de cultivo para la violencia generalizada que aún persiste en Colombia.

Estas propuestas deben trascender los intereses inmediatos de cada sector y convertirse en insumos reales para los candidatos presidenciales del 2026, con el fin de que asuman compromisos claros frente a la población trabajadora y empresarial.

El camino no puede seguir siendo el de la polarización, el lenguaje de odio y los radicalismos que dividen a la sociedad. La salida es el diálogo social verdadero, donde cada voz tenga valor y cada acuerdo tenga impacto.

La CGT Colombia Democrática e Independiente reitera su disposición a contribuir con este proceso, con total apertura, espíritu constructivo, convencida de que solo a través de la unidad podremos superar los retos del presente y abrir puertas a un futuro con trabajo decente, formalización empresarial y laboral, acceso a la seguridad social integral para trabajadores informales y emprendedores.

Ese es el verdadero camino hacia la equidad social, un propósito de todos los colombianos.


 

Por: Jorge Iván Díez Vélez

Presidente CGT Independiente y Democrática 



presidenciacgt1@gmail.com    

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