Por: Jorge Iván Díez Vélez
Presidente CGT Independiente y Democrática
presidencia@cgtcolombia.com.co
Desde la CGT Colombia celebramos la posibilidad de un encuentro entre los presidentes de Estados Unidos y Colombia. Las relaciones internacionales y el manejo de las diferencias deben darse siempre por la vía diplomática, con responsabilidad y altura de Estado, no a través del discurso del micrófono, las emociones desbordadas de las redes sociales ni el sesgo ideológico con el que, en ocasiones, se convoca a la plaza pública.
La diplomacia existe precisamente para gestionar desacuerdos, construir consensos y proteger los intereses nacionales. Convertir la política exterior en espectáculo, o en tribuna para exacerbar odios ideológicos, no solo debilita al Estado, sino que empobrece el debate democrático.
Los sesgados ideológicos deben aprender a no estigmatizar ni señalar como “fascistas” o “ultraderechistas” a quienes dialogan o se reúnen con sectores que no son de izquierda. El diálogo con quien piensa distinto no es traición, es democracia. El presidente @petrogustavo se reunirá con el presidente de derecha de los Estados Unidos, @realDonaldTrump, y eso está bien cuando se hace por el bien de Colombia. Por esa misma razón, muchos celebraron, se mostraron felices y manifestaron su júbilo en la plaza pública.
Aprendan a no tener sesgos ideológicos y políticos, esta es la puerta de entrada al sectarismo y extremos, cuando estos se convierten en estigmatización política, en señalamiento y, peor aún, en justificación de la eliminación política o física del contradictor, constituyen una profunda equivocación. Esa lógica ha causado demasiado dolor en nuestra historia y atenta directamente contra el valor más esencial de cualquier sociedad democrática: la dignidad humana.
Colombia necesita menos fanatismo y más responsabilidad; menos insultos y más diálogo; menos extremos y más democracia.
Desde la CGT Colombia celebramos la posibilidad de un encuentro entre los presidentes de Estados Unidos y Colombia. Las relaciones internacionales y el manejo de las diferencias deben darse siempre por la vía diplomática, con responsabilidad y altura de Estado, no a través del discurso del micrófono, las emociones desbordadas de las redes sociales ni el sesgo ideológico con el que, en ocasiones, se convoca a la plaza pública.
La diplomacia existe precisamente para gestionar desacuerdos, construir consensos y proteger los intereses nacionales. Convertir la política exterior en espectáculo, o en tribuna para exacerbar odios ideológicos, no solo debilita al Estado, sino que empobrece el debate democrático.
Los sesgados ideológicos deben aprender a no estigmatizar ni señalar como “fascistas” o “ultraderechistas” a quienes dialogan o se reúnen con sectores que no son de izquierda. El diálogo con quien piensa distinto no es traición, es democracia. El presidente @petrogustavo se reunirá con el presidente de derecha de los Estados Unidos, @realDonaldTrump, y eso está bien cuando se hace por el bien de Colombia. Por esa misma razón, muchos celebraron, se mostraron felices y manifestaron su júbilo en la plaza pública.
Aprendan a no tener sesgos ideológicos y políticos, esta es la puerta de entrada al sectarismo y extremos, cuando estos se convierten en estigmatización política, en señalamiento y, peor aún, en justificación de la eliminación política o física del contradictor, constituyen una profunda equivocación. Esa lógica ha causado demasiado dolor en nuestra historia y atenta directamente contra el valor más esencial de cualquier sociedad democrática: la dignidad humana.
Colombia necesita menos fanatismo y más responsabilidad; menos insultos y más diálogo; menos extremos y más democracia.
Por: Jorge Iván Díez Vélez
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