miércoles, 18 de marzo de 2026

Una reforma para unos pocos: el Decreto 0234 Multinivel y la amenaza contra el sindicalismo democrático

 Por: Jorge Iván Díez Vélez

Presidente Nacional

Confederación General del Trabajo

CGT Colombia

Democrática e Independiente


presidencia@cgtcolombia.com.co





Una reforma para unos pocos: el Decreto 0234 Multinivel y la amenaza contra el sindicalismo democrático 

El Gobierno Nacional expidió el Decreto 0234 de 2026, un acto que, lejos de fortalecer la democracia sindical, constituye una peligrosa distorsión del modelo de relaciones laborales en Colombia. Después de una revisión técnica y rigurosa del articulado, la CGT Democrática e Independiente concluye que este decreto no solo es inconveniente: es abiertamente regresivo, discriminatorio y contrario a los principios constitucionales de libertad sindical, derecho de asociación y negociación colectiva auténtica. Por estas razones, demandaremos su nulidad ante el Consejo de Estado, en defensa del sindicalismo libre, plural y democrático. Una norma hecha a la medida del “comité de aplausos” El Decreto reorganiza el sistema de negociación colectiva para imponer la negociación multinivel y sectorial obligatoria, bajo el mandato de tener un único pliego, una única mesa y una única comisión negociadora cuando existan varios sindicatos en un sector o rama.

En la práctica, esto constituye un traje a la medida de aquellas organizaciones sindicales que durante años se alinearon incondicionalmente con el Gobierno: el llamado “comité de aplausos”. El decreto es su recompensa. La norma privilegia a los sindicatos mayoritarios y les otorga una posición de hegemonía que distorsiona gravemente la competencia sindical legítima. Una amenaza de monopolio sindical por vía reglamentaria. El decreto establece que las convenciones sectoriales serán obligatorias para todos los empleadores y trabajadores, estén o no afiliados, y que los trabajadores no sindicalizados deberán pagar cuota por beneficio al sindicato firmante.

La ecuación es clara: Piso sectorial obligatorio + cuota por beneficio + representación proporcional por afiliación = monopolio sindical garantizado, unicato ideológico Seguro. Esto permitiría a los sindicatos beneficiados capturar afiliaciones masivas no por liderazgo o resultados, sino por la simple imposición del marco normativo.

Una asfixia económica y política para el resto del sindicalismo que podría limitar los alcances de la negociación de empresa, el Decreto dispone que el techo de cualquier negociación será lo pactado en el nivel superior sectorial. Esto significa que si un sindicato democrático, independiente y activo desea mejorar condiciones en su empresa, ya no podrá hacerlo más allá de lo decidido en una mesa sectorial donde probablemente tendrá una representación mínima.

El riesgo real: la desaparición del sindicalismo plural.  El modelo impuesto por el decreto genera un riesgo sistémico que no puede subestimarse: Destruye en el tiempo y de forma gradual la negociación colectiva de base; reduce la libertad de asociación efectiva y condiciona la representatividad de los sindicatos en las empresas; Debilita estructuralmente a la mayoría del sindicalismo. La consecuencia posible es la eliminación progresiva de los sindicatos independientes.

La CGT Democrática e Independiente no será espectadora. Como Confederación sindical plural, autónoma y democrática, no aceptamos un marco que favorece la hegemonía de unos pocos y la subordinación del resto.

Por ello, Demandaremos la nulidad del decreto ante el Consejo de Estado, Interpondremos queja ante la comisión de aplicación de normas de la OIT, Defenderemos la libertad sindical, Protegeremos la negociación de empresa y Denunciaremos cualquier intento de monopolizar la representación sindical en lo sectorial.






Por: Jorge Iván Díez Vélez

Presidente Nacional

Confederación General del Trabajo

CGT Colombia

Democrática e Independiente



domingo, 1 de marzo de 2026

Salario mínimo vital: avanzar sí, pero sin saltos al vacío

Por: Jorge Iván Díez Vélez

Presidente Nacional

Confederación General del Trabajo

CGT Colombia

Democrática e Independiente


presidencia@cgtcolombia.com.co



Salario mínimo vital: avanzar sí, pero sin saltos al vacío 

La CGT Democrática e Independiente ha defendido históricamente la idea de un salario mínimo vital, capaz de garantizar una vida digna a los trabajadores y sus familias. Ese objetivo no está en discusión. Lo que sí debemos discutir con rigor, sin populismos y sin cálculos electorales es el camino para llegar a él. Porque las decisiones económicas no se toman con consignas, para llenar los titulares de prensa, sino con responsabilidad.

El incremento del 23,7% decretado por el Gobierno Nacional ha sido presentado como un avance histórico. Sin embargo, cuando un ajuste de esta magnitud se adopta sin una estrategia paralela de control de precios, desindexación, fortalecimiento empresarial, disminución de cargas tributarias, productividad y formalización, termina produciendo efectos contrarios a los que se busca. La realidad es que el salario mínimo no opera en el vacío: es un indexador transversal que impacta alimentos, peajes, transporte, multas, copagos, Vivienda de interés social VIS, independientemente de que los ingresos de la mayoría de colombianos no crezcan al mismo ritmo.

Las consecuencias son evidentes. Para los trabajadores formales, especialmente aquellos vinculados a micro y pequeñas empresas, el aumento abrupto del costo laboral pone en riesgo la estabilidad del empleo: limita nuevas contrataciones, puede incentivar la tercerización y aumenta los niveles de informalidad. Es importante señalar que el incremento del 23,7% solo beneficia a 2,4 millones de trabajadores, muchos de los cuales hoy enfrentan el riesgo real de perder su empleo. Mientras que entre 2024 y 2025 el salario mínimo impactó a 3,6 millones de trabajadores, para 2026 la cobertura cae a 2,4 millones. ¿Dónde quedaron ese millón de trabajadores que ya no aparecen en las estadísticas formales? Muy probablemente migraron a la informalidad, al trabajo por cuenta propia o a pequeños emprendimientos. Si esta tendencia continúa, el salario mínimo de 2027 podría terminar beneficiando apenas a 1,4 millones de trabajadores.

Para los informales: 13,5 millones de colombianos, que no reciben el incremento, la situación es peor: asumen todos los efectos inflacionarios sin ver un peso adicional en sus bolsillos. Para los pensionados, que ajustan por IPC y no por salario mínimo, el golpe al costo de vida reduce su ingreso real. Y para las entidades públicas, el desbalance entre costos indexados y presupuestos congelados reduce la capacidad de mejorar salarios y plantas de empleo, prueba de ello es que los trabajadores del sector publico solo obtuvieron un incremento de salarios de tan solo el 7%, perdiendo en promedio 16 puntos porcentuales en el poder adquisitivo de sus salarios. 

El país necesita un salario mínimo vital, pero no un salto sin paracaídas. Requiere una transición gradual, ordenada y técnica, basada en una fórmula que combine inflación real de los hogares de bajos ingresos, inflación causada e inflación esperada, productividad laboral y desindexación progresiva de precios y tarifas. Esa ruta debe complementarse con alivios a las mipymes, una reducción del impuesto de renta, incentivos a la formalización y un pacto nacional de productividad por sectores. Solo así el aumento salarial se traducirá en bienestar real y sostenible, y no en inflación, desempleo o mayor desigualdad.

Los trabajadores no necesitan anuncios estridentes, sino políticas responsables que les garanticen empleo estable, ingresos crecientes y una economía que realmente les funcione. Las empresas, por su parte, no pueden ser tratadas como un actor secundario: sin su sostenibilidad no hay empleo, y sin empleo no hay salario mínimo vital posible. 

Adicionalmente, los sectores sindicales del país también resultaron perjudicados con el aumento del salario mínimo del 23,7%. Es importante recordar que la gran mayoría de los sindicatos del sector público y privado no alcanzaron este porcentaje en sus negociaciones: la mayoría cerró acuerdos del 7%, algunos pocos en el sector privado llegaron a cifras de dos dígitos, casi todos con incrementos de un digito y solo casos marginales lograron acercarse al 23%. En promedio, esto representa una pérdida de alrededor de 15 puntos porcentuales en su poder adquisitivo.

A esta situación se suma la presión creciente de los afiliados, que ahora exigen iniciar nuevos procesos de negociación colectiva buscando un incremento del 23%, mientras los empresarios ofrecen únicamente el 5,1% correspondiente a la inflación. Se abre así una brecha difícil de cerrar: los sindicatos enfrentan el riesgo de ser vistos como ineficaces si no logran ese incremento, y los empresarios serán señalados como egoístas si no lo conceden. Estos son los efectos del populismo, que prioriza los titulares de prensa por encima de las consecuencias reales para trabajadores formales e informales, empleadores, pensionados y el conjunto de la sociedad. 

Desde la CGT Democrática e Independiente reafirmamos nuestra postura: sí al salario mínimo vital, pero con brújula técnica, gradualidad, responsabilidad fiscal y laboral. Un país no se construye con atajos; se construye con acuerdos, con datos, con rigor y con visión de largo plazo. Esa debe ser la ruta. Y en ella estaremos.



Por: Jorge Iván Díez Vélez

Presidente Nacional

Confederación General del Trabajo

CGT Colombia

Democrática e Independiente



Una reforma para unos pocos: el Decreto 0234 Multinivel y la amenaza contra el sindicalismo democrático

  Por: Jorge Iván Díez Vélez Presidente Nacional Confederación General del Trabajo CGT Colombia Democrática e Independiente presidencia@cgtc...