Por: Jorge Iván Díez Vélez
Presidente CGT Independiente y Democrática
presidencia@cgtcolombia.com.co
Cuando la solidaridad del pueblo supera las fallas del Estado
Desde la Presidencia de la CGT Democrática e Independiente hemos recorrido durante décadas el país laboral, social y humano que construyen millones de trabajadores colombianos. Por eso, cuando la tragedia golpea regiones como Urabá, el Bajo Cauca Antioqueño, Córdoba, Chocó, Montería, Cundinamarca y tantas otras, no hablamos desde la distancia: hablamos desde el compromiso histórico con quienes hoy sufren el impacto devastador de las lluvias, las inundaciones y la pérdida de sus medios de vida. Lo que ocurre en estas regiones es más que un fenómeno climático. Es un drama humano. Familias enteras han perdido sus casas, sus cultivos, sus empleos y la tranquilidad cotidiana que todos merecemos. Y frente a ese dolor, lo primero que emerge, como siempre, es la solidaridad del pueblo colombiano. A través de la Corporación Presentes, de la cual la CGT Antioquia es socia fundadora, y del apoyo de organizaciones como la Cruz Roja, hemos convocado a nuestras federaciones, sindicatos y ciudadanía en general a movilizar donaciones y esfuerzos inmediatos para atender a quienes hoy pasan hambre, frío y angustia.
Pero también debemos decirlo con claridad: la magnitud del desastre no puede entenderse sin reconocer la profunda crisis institucional que ha acompañado la gestión del riesgo en el país. Los recursos destinados para prevenir precisamente estas tragedias debieron proteger vidas y territorios; sin embargo, terminaron desviados o comprometidos por prácticas que desde esta Presidencia consideramos inaceptables y contrarias al interés nacional. No se corrige un error señalando culpables. No se soluciona una emergencia trasladando responsabilidades entre entidades. El país necesita una gestión del riesgo seria, profesional y blindada contra la corrupción, porque de ella depende que futuras tragedias naturales no se transformen en tragedias sociales evitables.
Mientras tanto, a quienes hoy lo han perdido todo no les interesan los debates técnico-jurídicos, ni las pugnas de poder, ni el ruido político que tanto desgaste causa. Ellos solo quieren recuperar lo esencial: - volver a su hogar, - retornar al trabajo, - garantizar el sustento diario, - enviar a sus hijos al colegio, - reconstruir una vida que les fue interrumpida por la fuerza de la naturaleza y la fragilidad del Estado. Por eso, desde la Presidencia de la CGT hacemos dos llamados: 1. Un llamado firme a la responsabilidad pública. Es urgente depurar, investigar y corregir las fallas estructurales en la gestión del riesgo, para que los recursos destinados a proteger a la población lleguen realmente a quienes los necesitan. El país no puede seguir pagando las consecuencias de la falta de control, vigilancia y planificación. 2. Un llamado profundo a la solidaridad ciudadana. Porque mientras la institucionalidad se repara, la ayuda inmediata depende de nosotros: de los trabajadores, los sindicatos, las organizaciones sociales, los colombianos que siempre han respondido con generosidad cuando el dolor ajeno toca la puerta.
Hoy, más que nunca, debemos unirnos sin distinción. Debemos estar del lado de quienes pasan “horribles noches”, quienes no tienen tiempo para discusiones políticas porque están intentando salvar lo más importante: su dignidad y su futuro. La CGT reafirma su compromiso con la defensa de los colombianos, especialmente los más vulnerables. Seguiremos denunciando lo que afecta al país, pero también seguiremos actuando, movilizando y convocando a la fraternidad nacional. Porque la solidaridad es un principio que no depende del Estado: depende del corazón. Hoy, Colombia necesita que ese corazón lata más fuerte que nunca. Donemos de corazón.
Desde la Presidencia de la CGT Democrática e Independiente hemos recorrido durante décadas el país laboral, social y humano que construyen millones de trabajadores colombianos. Por eso, cuando la tragedia golpea regiones como Urabá, el Bajo Cauca Antioqueño, Córdoba, Chocó, Montería, Cundinamarca y tantas otras, no hablamos desde la distancia: hablamos desde el compromiso histórico con quienes hoy sufren el impacto devastador de las lluvias, las inundaciones y la pérdida de sus medios de vida. Lo que ocurre en estas regiones es más que un fenómeno climático. Es un drama humano. Familias enteras han perdido sus casas, sus cultivos, sus empleos y la tranquilidad cotidiana que todos merecemos. Y frente a ese dolor, lo primero que emerge, como siempre, es la solidaridad del pueblo colombiano. A través de la Corporación Presentes, de la cual la CGT Antioquia es socia fundadora, y del apoyo de organizaciones como la Cruz Roja, hemos convocado a nuestras federaciones, sindicatos y ciudadanía en general a movilizar donaciones y esfuerzos inmediatos para atender a quienes hoy pasan hambre, frío y angustia.
Pero también debemos decirlo con claridad: la magnitud del desastre no puede entenderse sin reconocer la profunda crisis institucional que ha acompañado la gestión del riesgo en el país. Los recursos destinados para prevenir precisamente estas tragedias debieron proteger vidas y territorios; sin embargo, terminaron desviados o comprometidos por prácticas que desde esta Presidencia consideramos inaceptables y contrarias al interés nacional. No se corrige un error señalando culpables. No se soluciona una emergencia trasladando responsabilidades entre entidades. El país necesita una gestión del riesgo seria, profesional y blindada contra la corrupción, porque de ella depende que futuras tragedias naturales no se transformen en tragedias sociales evitables.
Mientras tanto, a quienes hoy lo han perdido todo no les interesan los debates técnico-jurídicos, ni las pugnas de poder, ni el ruido político que tanto desgaste causa. Ellos solo quieren recuperar lo esencial: - volver a su hogar, - retornar al trabajo, - garantizar el sustento diario, - enviar a sus hijos al colegio, - reconstruir una vida que les fue interrumpida por la fuerza de la naturaleza y la fragilidad del Estado. Por eso, desde la Presidencia de la CGT hacemos dos llamados: 1. Un llamado firme a la responsabilidad pública. Es urgente depurar, investigar y corregir las fallas estructurales en la gestión del riesgo, para que los recursos destinados a proteger a la población lleguen realmente a quienes los necesitan. El país no puede seguir pagando las consecuencias de la falta de control, vigilancia y planificación. 2. Un llamado profundo a la solidaridad ciudadana. Porque mientras la institucionalidad se repara, la ayuda inmediata depende de nosotros: de los trabajadores, los sindicatos, las organizaciones sociales, los colombianos que siempre han respondido con generosidad cuando el dolor ajeno toca la puerta.
Hoy, más que nunca, debemos unirnos sin distinción. Debemos estar del lado de quienes pasan “horribles noches”, quienes no tienen tiempo para discusiones políticas porque están intentando salvar lo más importante: su dignidad y su futuro. La CGT reafirma su compromiso con la defensa de los colombianos, especialmente los más vulnerables. Seguiremos denunciando lo que afecta al país, pero también seguiremos actuando, movilizando y convocando a la fraternidad nacional. Porque la solidaridad es un principio que no depende del Estado: depende del corazón. Hoy, Colombia necesita que ese corazón lata más fuerte que nunca. Donemos de corazón.
Por: Jorge Iván Díez Vélez
Presidente CGT Independiente y Democrática
presidencia@cgtcolombia.com.co
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